A menudo encontramos nuestro destino en los caminos que tomamos para evitarlo.

El sabio también dice no se.


Conocer disipa tu ignorancia, el conocer es como la luz que disipa la oscuridad.
De aquí que debes recordar la diferencia entre el erudito y el sabio...el sabio no es necesariamente un erudito y viceversa...el erudito no es necesariamente un sabio.
Rara vez el erudito se vuelve un sabio, por la simple razón de que tiene tan­tos conocimientos que puede engañar a la gente... y engañando a mucha gente, es engañado por el engaño de ellos....empieza a creer.. si tanta gente piensa que soy un sabio, debo serlo...tanta gente no puede estar errada...de aquí que en la vida del erudito no hay viaje, no hay exploración, no hay descubrimiento....vive en la ilusión más grande del mundo... no sabe nada y piensa que lo sabe todo...el hombre de conocimiento empieza por desconocer los conocimientos, por­que los conocimientos son un impedimento, son una moneda falsa...y es preci­so quitar lo falso antes de que lo real pueda ser realizado....
desconoce todo lo que no es tuyo....es mejor ser ignorante que ser un cono­cedor, porque al menos la ignorancia es tuya....para esto se necesita de más co­raje que para renunciar a las riquezas, a los reinos, a tu familia, a la sociedad... porque todo eso está afuera.....pero los conocimientos se acumulan dentro de tu mente....a donde vayas... a lo alto de los Himalayas... irán contigo.
Renunciar a los conocimientos significa una profunda limpieza interior, y es­to se logra con meditación.... la meditación no es otra cosa que re­nunciar a los conocimientos prestados y volverse completamente consciente de la propia ignorancia...esto trae una metamorfosis.....en el momento en que te das cuenta de tu ignorancia, la ignorancia atravie­sa un cambio tan grande que es increíble... la ignorancia misma se vuelve tu ino­cencia....el sabio también dice: "No sé".